El pasado jueves 25 de septiembre de 2025, RARO Movimiento organizó el primer encuentro del ciclo CONSTRUIR COMUNIDAD, en La Cooperativa, un espacio independiente y autogestivo de arte y cultura contemporánea, de Monterrey, México.
En este primer encuentro, se plantearon diversas preguntas que tuvieron como objetivos (1) pensar sobre la importancia de encontrar un mismo lenguaje en la comunidad artística de Nuevo León y (2) seguir exponiendo las problemáticas en el sector cultural en el que vivimos.
Las preguntas planteadas fueron:
- ¿Cómo podemos distinguir entre la labor cultural genuina y la utilización de la cultura como herramienta política?
- ¿Qué riesgos corremos cuando las decisiones se subordinan a intereses partidistas o de gobierno?
- ¿Las instituciones culturales de Nuevo León acompañan y fortalecen a la comunidad artística o la limitan?
- ¿Qué nos dice la imposición de símbolos institucionales (como escudos o banderas) sobre quién controla realmente la cultura en Nuevo León?
- ¿Cómo afecta esta imposición la percepción ciudadana acerca del arte y la cultura?
- ¿Qué queremos lograr juntos como comunidad en el corto, mediano y largo plazo, y qué acuerdos necesitamos para expresar una voz fuerte y clara hacia el exterior?
Ante los cuestionamientos planteados, los asistentes compartieron puntos de vista, opiniones y observaciones, que posibilitaron reflexiones acerca del quehacer comunitario e individual con respecto a las acciones artísticas y culturales de la sociedad nuevoleonesa. Sin establecer respuestas concluyentes, la dinámica invitó a seguir dialogando y ejercer la crítica social en los temas abordados.

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El encuentro tuvo como base el texto «La importancia de encontrar un mismo lenguaje en la comunidad artística de Nuevo León», escrito por Dante Vargas y Luis Escalante, el cual funcionó como detonante para abrir el diálogo y provocar reflexiones.
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CONSTRUIR COMUNIDAD
ENCUENTROS PARA EL DIÁLOGO ARTÍSTICO INTERDISCIPLINARIO
LA IMPORTANCIA DE ENCONTRAR UN MISMO LENGUAJE EN LA COMUNIDAD ARTÍSTICA DE NUEVO LEÓN
Texto por Dante Vargas y Luis Escalante.
La población de Nuevo León ha experimentado un crecimiento acelerado en las últimas décadas. De acuerdo con datos del INEGI, en el Censo de Población y Vivienda 2020, el estado registró 5,784,442 habitantes, lo que representa un incremento del 24.3% respecto al año 2010. Este crecimiento demográfico está fuertemente impulsado por la migración interna: miles de personas provenientes de otros estados del país se han asentado en Nuevo León en busca de mejores oportunidades educativas, laborales y de desarrollo.
Este fenómeno también ha repercutido en el ecosistema cultural. Cada vez hay más alumnos y egresados de las distintas escuelas públicas y privadas de arte, así como de los espacios independientes con algún programa de formación en este rubro, lo cual ha dado como resultado una comunidad artística amplia, diversa y en constante transformación. Sin embargo, también ha hecho evidente un fenómeno preocupante: la fragmentación interna.
Es común que artistas, productores, gestores, investigadores, estudiantes, entre otros agentes, que se dedican a una misma disciplina —ya sea teatro, danza, literatura, música o artes visuales— no se conozcan entre sí, o que se mantengan en círculos cerrados, desconectados del resto del ecosistema artístico. En algunos casos, incluso dentro de una misma generación o institución, los vínculos son débiles o inexistentes.
Esto nos lleva a cuestionar: ¿Existen actualmente espacios físicos y simbólicos donde estas comunidades se encuentren, dialoguen y colaboren? Los festivales, encuentros y talleres cumplen en parte esta función, pero suelen ser eventos aislados o de corta duración. Necesitamos preguntarnos si realmente tenemos políticas públicas orientadas a la construcción de comunidad, a la interdisciplina, al reconocimiento mutuo y a la colaboración real entre pares.
Cuando hablamos de comunidad artística, hablamos de muchas cosas a la vez:
- La vieja escuela con la nueva generación de artistas.
- La mirada académica y la experiencia del autodidacta.
- El que crea desde la institución y quien lo hace desde la periferia o la autogestión.
- El artista local y el migrante que ha echado raíces aquí.
- El que vive del arte y el que resiste desde el arte.
Por eso, es urgente hacernos nuevas preguntas: ¿Qué significa hoy hacer comunidad artística en Nuevo León? ¿Qué nos une más allá de las disciplinas? ¿Qué tipo de lenguaje necesitamos construir en común? ¿Qué valores queremos compartir para reconocernos como parte de una misma red?
En un contexto global donde los desafíos sociales, políticos y ambientales son cada vez más complejos, el arte y la cultura pueden ser puentes entre generaciones, sectores, visiones y territorios. Pero para ello, debemos fortalecer lo más esencial: el encuentro. Hoy más que nunca, el diálogo entre comunidades artísticas —diversas, fragmentadas y a veces enfrentadas— no solo es necesario, sino urgente. Construir comunidad no es solo coincidir en un espacio, sino reconocernos en un proceso común. Es compartir lenguaje, causas, inquietudes y búsquedas.
Esta propuesta busca abrir el camino para generar espacios permanentes de encuentro, diálogo y colaboración, donde se fomente el pensamiento crítico, el intercambio interdisciplinario y el trabajo colectivo, con políticas públicas que lo respalden y una comunidad dispuesta a comprometerse con ello.
Porque si no nos conocemos, no nos entendemos. Y si no nos entendemos, ¿cómo vamos a transformar?
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REGISTRO DE LA ACTIVIDAD
















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